He vuelto a sentirme un chavalito.
Me atrevo desde esta tribuna privilegiada a robaros unos minutillos, si queréis leer mi perorata, para contaros mi experiencia y cómo transcurre mi vida tras probar y practicar el magnífico método de la Dra. Amaro. Y qué puedo contaros para ser original, que elogie de manera justa y realista, sin caer en goloseos facilones, para expresar mi alegría por haber caído en tan eficientes y profesionales manos.
Sus directrices, ánimos y consejos, su apelación semanal —tan profesional, seria y reiterada, pero eso sí, llena de humor, simpatía, ironía y guasa (sobre todo por mi parte, que uno es de Cádiz y no lo puede remediar)— han sido fundamentales, porque sin disciplina y voluntad personal la cosa no funcionaría.
El que suscribe es un modesto y claro ejemplo de que sí, de que la cosa es posible, y ¡vaya que si! (en 5 meses perdí 14 kg). Conseguí bajar mi peso hasta quedar hecho un pincel: ya he dejado de meter barriga cada vez que me pongo un pantaloncito (ha desaparecido… la barriga, no el pantaloncito), ya no suelto un ¡aaaayyy! cada vez que me pongo en cuclillas, y ahora practico deporte del bueno a mis 48 agostos, en muchísima mejor condición.
Unid a esto que el sobrepeso empezaba a tocarme, ligeramente pero algo, la salud (sí, la tensión…), y esto sí que era lo principal; entonces entenderéis mi mayor satisfacción por volver a mantener unos niveles óptimos… los de un chavalito.
Así que, estimada y admirada Dra. María, ¡¡gracias mil!!; sin tu ánimo, consejos y ese optimismo vital que transmites, difícilmente podríamos haber llegado a tan buen puerto, ¿verdad?… Continuad con este ilusionante y grato proyecto. Besotes para ti y para todo el equipo.