LA INCIDENCIA DE TROMBOEMBOLISMO VENOSO AUMENTA ENTRE LOS ADOLESCENTES
Las tasas de tromboembolismo venoso (TEV) han aumentado en los adolescentes en las últimas décadas, en parte como consecuencia del avance en las técnicas diagnósticas, pero…
Las tasas de tromboembolismo venoso (TEV) han aumentado en los adolescentes en las últimas décadas, en parte como consecuencia del avance en las técnicas diagnósticas, pero también por el incremento de enfermedades crónicas, empleo de catéteres venosos centrales, obesidad y el uso de anticonceptivos orales, según ha avisado el presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH)
Esta patología es infrecuente en la edad pediátrica, teniendo una incidencia de 0,7 y 4,9 por cada 100.000 niños al año, y existen dos picos de máxima intensidad, uno en niños menores de 1 año y otro en adolescentes.
En un estudio realizado en 2016 se constató que los principales factores asociados al TEV fueron la obesidad (47%), el empleo de catéteres venosos centrales (27%), infecciones (27%), sedentarismo (22%), enfermedades autoinmunes (19%) y otras patologías (11%).
«El TEV en el adolescente resulta de la combinación de al menos dos factores protrombóticos: la obesidad y un estilo de vida sedentario. En numerosas ocasiones también está ligado al empleo de videojuegos, sin olvidar los estados trombofílicos congénitos, como el factor V Leiden o las deficiencias de antitrombina y proteínas C y S», destaca el presidente de la SETH.
Del mismo modo, avisa de que en el periodo 1980-2012 se han duplicado las tasas de obesidad en niños de 6 a 11 años, pasando de 7% a 18%, y cuadriplicado en adolescentes de 12 a 19 años, que han pasado de 5% a 21%.
Un segundo factor es el sedentarismo. «Se ha calculado que los niños y adolescentes pasan una media de 8 horas diarias ‘enganchados’ a la televisión y hasta 13 horas a los videojuegos o participando en otras actividades digitales. Incluso se han descrito situaciones de sedentarismo extremo, llegando a más de 48 horas semanales, lo que supone un riesgo obvio de TEV, sobre todo combinado con la obesidad»
Se trata de una situación que, hay que evitar y promulgar el ejercicio físico y una comida sana. De hecho, diversos casos clínicos han mostrado el nexo entre una exposición prolongada a los videojuegos (3 a 48 horas de forma continuada) y la aparición de eventos trombóticos (trombosis venosa profunda y/o embolismo pulmonar), lo que se conoce como ‘e-trombosis’. Por tanto, todas aquellas medidas encaminadas a la reducción del sedentarismo, un estilo de vida más activo, incluyendo ejercicio físico (interrumpiendo las horas de juego), dieta equilibrada y disminución del tiempo destinado a videojuegos son claves para reducir las tasas de TEV en adolescentes.