CON MAS PESO, MAS MIEDO, MENOS VISTA Y MENOS PELO, ESTA ES LA SALIDA DEL CONFINAMIENTO
La crisis del coronavirus nos dejará una huella física y mental difícil de borrar. Los más optimistas vislumbran un mundo mejor, más solidario y generoso. Los menos, doble ración…
La crisis del coronavirus nos dejará una huella física y mental difícil de borrar. Los más optimistas vislumbran un mundo mejor, más solidario y generoso. Los menos, doble ración de kilos, colesterol, egoísmo y desconfianza.
¿NOS DARÁ MIEDO SALIR A LA CALLE CON NORMALIDAD?
La situación actual es paradójica por un lado nos enfrentamos al deseo de libertad y autonomía y, por otro, al temor a los riesgos de exposición a este terrible agente patógeno, cuyas características están representando un verdadero desafío científico.
Ese miedo, en su justa medida, nos va a resultar necesario para ir afrontando los cambios progresivos en la desescalada del confinamiento, para poder cumplir con las medidas de seguridad que va a conllevar y a las que no estamos acostumbrados en nuestra sociedad (distancia social, uso de mascarillas, menor contacto físico, etc.).
Como en todas las situaciones, habrá extremos. «Habrá personas que vivirán con un miedo excesivo a la desescalada del confinamiento, que no debería tenerse cumpliendo con todas las normas de seguridad, como aquellos que no tengan miedo en absoluto y pretendan una normalidad que, de llevarla a cabo, supondría un riesgo para ellos mismos y los demás».
¿NOS COSTARÁ VOLVER A RELACIONARNOS?
«Sí, nos va a costar porque vamos a tener que cambiar patrones de conducta y rutinas muy arraigadas en nuestra cultura, ya que el estilo de contacto social al que estamos acostumbrados no podrá darse hasta que sea con plenas garantías, y eso es cuestión de tiempo. No obstante, al igual que nos hemos adaptado al confinamiento, se va a poner en marcha un proceso de adaptación a esta situación de incertidumbre e inseguridad, que nos facilitará entender y llevar a cabo las medidas de seguridad y distancia social (mascarillas, menos expresión física del afecto…).
Sin duda, es «un cambio en las relaciones personales que pone en juego la convivencia con la supervivencia». Todo esto «va hacer que cambiemos patrones cognitivos y conductuales en nuestras relaciones con los demás, de tal forma que podamos tener relación sin ponernos en riesgo. Pero también implica un cambio positivo en los valores, ya que la importancia de la familia, los amigos, el contacto social con compañeros y conocidos va a cobrar una dimensión de gratificación, satisfacción e importancia, que probablemente hasta ahora no éramos conscientes e incluso, en muchos momentos, nos parecía insuficiente para resultarnos gratificante».
¿VENCEREMOS AL INSOMNIO?
«En este momento hay más trastornos y problemas del sueño, especialmente los relacionados con la conciliación y con el aumento de sueños angustiosos o pesadillas. Los principales desencadenantes son el cambio radical en las rutinas que han experimentado muchas personas con el confinamiento, junto con las vivencias diurnas de incertidumbre y dramas a los que estamos permanentemente expuestos a través de los medios y redes sociales. Esto puede convertirse en una olla exprés a presión para interferir con el sueño y la calidad del mismo»,
Para corregir los problemas del sueño, durante y después del confinamiento, existen dos vías en función de la intensidad del problema: las no farmacológicas y las farmacológicas.
Dentro de las no farmacológicas: «Es fundamental el establecimiento de pautas y rutinas diarias de horarios de alimentación y sueño, diferenciando entre lectivos y fines de semana, como antes del confinamiento. El ejercicio físico, la gestión del tiempo alternado obligaciones con tiempo de ocio, practicar la relajación, meditación, etc., actividades que nos mantengan ocupados, para poder manejar mejor las rumiaciones derivadas de la inseguridad e incertidumbre que estamos viviendo, y así impedir la entrada de pensamientos automáticos negativos».
Es muy importante adquirir «una correcta higiene del sueño, que implica no realizar actividades activadoras como utilizar teléfonos, tablets, videojuegos, etc., después de la cena, tanto por el contenido de la actividad, como por el efecto pernicioso para dormir que produce el exceso de luz de las pantallas (ésta activa la serotonina que nos despierta y mientras que la oscuridad favorece la melatonina). También es fundamental mantener en el hogar un adecuado manejo de la luz/oscuridad diferenciando el día de la noche».
Para gestionar la ansiedad que puede provocarnos la información sobre la evolución de la pandemia, hay que tratar «de minimizar la sobreinformación. Estamos en un constante bombardeo de hechos y de opiniones, es importante estar informado de la evolución de la situación, pero es suficiente con una/dos veces al día (informativos de mañana y/o tarde-noche), ya que de otra forma esta saturación de datos puede aumentar el nerviosismo».
Farmacológicas: «En caso de persistencia o intensidad de los problemas para dormir, se debe recurrir al médico de familia que nos aconsejara preparados principalmente a base de melatonina en los casos más leves , y, en los casos más resistentes o con más implicaciones en la salud general, debemos recurrir al médico especialista (psiquiatra) para que valore la intervención más apropiada».
¿QUÉ OTRAS SECUELAS PSÍQUICAS NOS PUEDEN QUEDAR?
Hay varios tipos, derivadas de la gestión de dos factores: la incertidumbre (principalmente acerca de la salud propia y de los seres queridos y de la economía); y del proceso adaptativo paulatino hacia la nueva normalidad».
De gestiones deficitarias pueden quedarnos: «Trastornos adaptativos (que cursan con ansiedad y estado de ánimo bajo o depresivo); fóbicos (como miedo a salir); obsesivos (relacionados con los gérmenes, la limpieza y la enfermedad); y duelos patológicos (debidos, en gran medida, al aislamiento y la dificultad de la realización del duelo tradicional en nuestra cultura)».
En algunos casos, a la larga, «puede aparecer un trastorno de estrés postraumático (sobre todo en aquellas personas que hayan vivido momentos especialmente angustiantes con familiares, en urgencias, ingresos traumáticos, etc.). No obstante, no todas las secuelas son negativas; de una gestión más positiva surgirá un nuevo estilo de vida con un aumento de la flexibilidad y adaptabilidad».
¿QUÉ DEBERÍAMOS HACER PARA RECUPERAR NUESTRO ESTILO DE VIDA?
Ante todo, «entender la situación excepcional que estamos viviendo, que implica necesariamente aproximaciones sucesivas para recuperar la normalidad relacional a la que estábamos acostumbrados. Para ello necesitamos tener certidumbre y una seguridad razonable, por tanto, se requiere tiempo», aconseja esta psicóloga.

¿ESTAREMOS MÁS GORDOS?
«Se calcula que entre 3 y 5 kilos pero, obviamente depende mucho de los hábitos que tengamos. Es más, tengo pacientes que incluso han adelgazado pero no es lo normal. Si mantenemos una buena alimentación y practicamos un poco de ejercicio podemos mantener el peso. No hay por qué ganar. Eso si hay que cuidarse mucho porque la actividad y la rutina diaria es diferente. Además, al estar todo el día en casa, las tentaciones son grandes. Hay que ser fuertes y, a la hora de ir al supermercado, evitar comprar grasas y dulces para así no tenerlos tan a mano»,
¿Quién ha engordado más: los adultos o los niños? «Es más fácil que el adulto gane peso, porque su metabolismo es más lento. Aunque si los niños mal comen y no se mueven lo suficiente también pueden aumentar de kilos. Lo importante es, como ya he dicho, mantener una buena alimentación y pautar una rutina de ejercicio en casa. Es importante mantener la rutina alimentaria habitual del niño y cumplir los horarios de comidas para evitar desórdenes y hambres a deshoras que darán lugar al picoteo».
¿Tendremos más colesterol? «Si nos pasamos con las grasas seguramente subirá. Por ejemplo, no se debe abusar de embutidos grasos (chorizo, salchichón, fuet, patés..), carnes rojas, quesos curados, semicurados o grasos, comida precocinada, bollería industrial…».
Al cambiar los hábitos diarios, también se puede producir «un cierto estreñimiento que debería ser temporal». Es importante consumir suficiente fruta y verdura y mantener la correcta ingesta de agua para ayudar al tránsito intestinal».
Si vemos que el estreñimiento se mantiene, una buena idea es añadir «una pieza de fruta cítrica (naranja, mandarina, fresas, ciruelas..) en ayunas antes de desayunar e incluir aceite de oliva en la tostada del desayuno». De este modo, conseguiremos dos cosas importantes: «Haremos un desayuno correcto y además ayudaremos a regular el tránsito intestinal».
¿APARECERÁN O SE AGRAVARÁN LOS PROBLEMAS CIRCULATORIOS?
«Durante el confinamiento, al igual que en el resto del año, es vital realizar ejercicio físico de forma regular. No hacerlo reduce nuestros niveles de HDL, aumenta los triglicéridos, la glucemia y el peso. Además, permanecer muchas horas sin moverse puede facilitar la trombosis de las venas de las piernas y provocar embolia pulmonar, como puede ocurrir cuando se viaja en avión».
¿EL ESTRÉS DE ESTA SITUACIÓN HA PODIDO AFECTAR A LA SALUD DE NUESTRO CORAZÓN?
«Seguro, aunque realmente el impacto es más psicológico que físico. No hay duda de que el estrés es un mal compañero para el sistema cardiovascular pues provoca hipertensión y taquicardia, aumentando el consumo de oxígeno del corazón. Todo ello, puede descompensar a pacientes con insuficiencia cardíaca o angina crónica. Los individuos muy ansiosos con cardiopatía de base, pueden ser los más susceptibles de verse afectados»,
¿CUÁNDO SE DEBE ACUDIR AL HOSPITAL POR UN PROBLEMA DEL CORAZÓN?
«El infarto de miocardio se presenta como una opresión en el centro del pecho (que puede irradiarse a los brazos o al cuello), a menudo con sudoración fría y vómito, que puede durar varias horas. Muchos pacientes presentan episodios preinfarto en forma de dolores similares pero de menos de 20 minutos de duración (angina de pecho), que típicamente se desencadenan ante esfuerzos y ceden con el reposo. Cuando se presenta un dolor típico como el descrito, se debe de llamar al 112, lo antes posible. Los dolores localizados en un punto, punzantes, que cambian con la respiración o la posición y que duran días, no son de infarto. Otro síntoma de alarma por el cual se ha de consultar es la disnea, (ahogo o falta de aire), aunque si no hay enfermedad cardiorrespiratoria previa o cuadro infeccioso agudo, generalmente es por ansiedad».
¿ES POSIBLE QUE HAYAMOS PERDIDO VISTA?
«Durante el confinamiento, muchos de nosotros estamos haciendo un uso intensivo de las pantallas de visualización de datos, bien para trabajar, bien para leer, ver series, películas o simplemente jugar. Esto va a hacer que nuestra película lagrimal se vaya deteriorando a lo largo del día, ya que cuando estamos concentrados en la pantalla, la frecuencia con la que parpadeamos disminuye y la superficie ocular se deteriora, produciendo visión borrosa
El mero hecho de estar en casa ya produce «cierta sequedad ocular, que nos va a hacer sentir molestias, como sensación de cuerpo extraño, lagrimeo o enrojecimiento de los ojos que va en aumento a lo largo del día. Además, nos encontramos en el mes de mayo, por lo que al ventilar pueden entrar pólenes y producir síntomas de alergia ocular como picor intenso, secreciones y enrojecimiento ocular».
A esto hay que añadirle que, en un pequeño porcentaje de casos (1 al 20% según las series) , los pacientes infectados con COVID19 pueden tener «una leve conjuntivitis folicular que se suele resolver en pocos días y que sólo requiere medidas de higiene e hidratación de los ojos con lágrimas artificiales».
¿QUÉ SECUELAS NOS DEJARÁ LA FALTA DE LUZ SOLAR?
«Es muy importante que nos de la luz del sol, sobre todo para los niños, aunque solo sean cinco o 10 minutos, algo muy sencillo a partir de ahora, que podemos salir a pasear o hacer deporte. Pero también es verdad que, además de la Vitamina D que somos capaces de sintetizar en nuestra piel con la mediación de los rayos del sol, podemos incorporarla a través de la dieta, aumentando en el confinamiento el consumo de lácteos (algunos van enriquecidos con esta vitamina), pescados azules…», Lo mejor siempre en la alimentación no en suplementos
En principio, al tratarse de un periodo «corto» de nuestras vidas, «no deberíamos tener problema si seguimos las anteriores recomendaciones».
¿Seremos más vulnerables al sol cuando esto acabe y podamos salir a la calle?, ¿Tendremos que tomar precauciones extra? «Pienso que no. Sencillamente, como será época de primavera. Deberemos protegernos con filtros de protección solar acordes con nuestro fototipo de piel y lugar de residencia (playa, montaña, interior…), y claro, el tiempo de exposición solar y momento del día».
¿La falta de sol afecta de algún modo? «¡Por supuesto que sí. El sol es una fuente de luz, de calor, de vida, de energía, de alegría. Por eso en nuestro país, en general, somos tan felices. Sin sol estamos más tristes, más apáticos y con más tendencia a la depresión en personas predispuestas».

¿ES CIERTO QUE SE NOS ESTÁ CAYENDO MÁS EL PELO?
El estrés es un factor desencadenante de la caída de cabello y, en general, se trata de casos de efluvio telógeno, que tienen buena solución una vez resuelto el problema desencadenante, y por tanto no deben generar preocupación
Cuando la situación se vaya normalizando, y los niveles de estrés se reduzcan, «también mejorarán los problemas capilares de caída que se hayan podido desencadenar por esta situación desconocida para nuestra sociedad hasta este momento».
Así que paciencia y tranquilidad…